Real Madrid respira ante el Valladolid como visitante.

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El Real Madrid ganó como visitante 1-4 ante el Valladolid y se reencuentra con la victoria, gracias a dos goles de Benzema. (Foto @ CESAR MANSO / AFP)

 

Con Ronaldo en el palco junto a Florentino, unos metros por delante de Sergio Ramos, el Real Madrid sacó los tres puntos de Pucela, que no es poco consuelo después de cómo se había puesto la noche. El Valladolid marcó tres veces y lanzó un penalti en media hora, pero falló tanto en las áreas que consintió el triunfo blanco. Conste que los cuatro tantos no aclaran el panorama blanco, rácano de juego y de intensidad en gran parte del encuentro. Si lo del Madrid es un calvario, lo del equipo blanquivioleta es una maldición.

De luto riguroso, el Madrid saltó a Zorrilla con su peor cara. En poco menos de veinte minutos recibió un penalti en contra, clamoroso por agarrón de Odriozola, y dos goles, anulados ambos por el VAR al detectar posición ilegal de Keko y Guardiola. De poco sirvió reforzar el centro del campo con Ceballos, centrando a Kroos y descolgando a Asensio en punta. El Valladolid, en zona de descenso, pareció el Ajax superando líneas con absoluta comodidad. La jugada del primer gol anulado fue el ejemplo perfecto del desbarajuste blanco, con Alcaraz arrancando por el centro y recorriendo 30 metros sin que ningún rival le molestara.

Si el futuro de Solari dependía de lo que ocurriera en Pucela, el técnico no tenía más que motivos para preocuparse. Contra el Valladolid empezó su etapa, y también entonces, en el Bernabéu, sufrió de lo lindo ante los pucelanos, poco atinados de cara portería.En casa también pueden lamentar su suerte, porque arrollaron al Madrid y no les dio para romper el equilibrio. Marcó Anuar, tras otro centro de Keko ganado por Guardiola, y en un córner dividido Nacho peleó una bola, Masip falló al despejar y Varane empató a la media hora. Como si te toca la lotería con un solo décimo.

Apelaron desde todos los sectores al orgullo para tramitar el primer partido tras el triple batacazo y por el verde pucelano no apareció más que la depresión. Jugadores estáticos con hierro en las botas, tensos en cada lance, especialmente los señalados por la crisis. Si el futuro de alguno de ellos depende de este tramo final de temporada se avecina una revolución de las buenas. Llamativa es la dimisión de la línea que ha marcado la era gloriosa del Madrid. Casemiro y Kroos van a lo seguro con balón y sin él, ayudan poco. Y conste que tampoco hubo ayuda de las bandas, con los laterales superados una y otra vez por sus pares. Justo es reconocer que, tras el empate, dejaron de sufrir. Porque de no ser por el VAR, los blancos se habrían ido al descanso con una goleada en el cuerpo.

El destino de los equipos suele quedar definido también por la calidad. Al Valladolid le penaliza su inocencia, especialmente en los penaltis. Ha fallado los cinco que ha lanzado en la temporada. Odriozola, autor del penalti a Guardiola, se arrancó al poco de empezar el segundo tiempo y sacó un penalti absurdo de Óscar Plano. Fue justo después de un mano a mano desperdiciado por Anuar, que perdonó ante Courtois. Benzema, en el punto de penalti, no dudó para anotar el 1-2. Impensable para quien viera el arranque de partido.

Penalizado por sus errores, el Valladolid se fue del partido, y el Madrid lo agradeció marcando distancia en los puestos de Champions. Odriozola se disparó en ataque y los blanquivioletas no acertaron a ponerle freno. Además de en la finalización, hubo otro factor determinante, la superioridad madridista a balón parado. Así llegó el tercero, con un córner botado por Kroos que Benzema cabeceó sin vigilancia a la red. Asunto resuelto.

En el tramo final volvió a irse Kroos, transparente, mientras Verde reactivó a los pucelanos, que no habrían igualado ni atando a Courtois al poste. Guardiola empaló una volea que se fue al poste. También se fue Casemiro, expulsado con una doble amarilla en apenas 11 minutos. La primera en LaLiga después de más de 180 partidos de Liga, algo que siempre destacan sus detractores. Pues con uno menos se apañó Modric, todo corazón, para ampliar el tanteo, una goleada que viene de cine para serenar los ánimos. A falta de mejores tiempos, el Madrid se ganó en Pucela una semanita en calma.

Nota: marca.com